28.10.08

Como cada noche...



Como cada noche, busqué algo en las aceras que hiciera que la noche doliera menos. Solo encontré hormigas debajo de las sabanas, reptando por las calles, miradas vacías y corazones pétreos. Dicen llamarse personas. Dudo mucho que lo sean, no saben ni vivir ni sentir… cada día se arrancan a trocitos el alma, la escupen por la boca y se la dan a comer al perro que espera leal su premio por mover la patita.

Me aturden (me aburren)… me autoflagelo buscando esa diferencia que presumo de tener y mientras tanto…

Hoy vi a alguien, un señor, de unos 40-50 años, alto, pelo y barba canas, gafas y gabardina y mirada de haber vivido lo suyo, cicatrices en el corazón y arrugas en la piel. Bastante atractivo…Mi mirada se abrió de piernas y la suya me regaló un recuerdo que no llego a recordar. Ops… perdón, el corazón se me cayó al suelo y se me escurrió por la rendija de la alcantarilla.
Ana
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